Charles Aznavour: el amor y cómo cantarlo

Publicado en General el 13 de Abril, 2008, 13:21 por culturartespectaculos2008@yahoo.com.ar

 
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Charles Aznavour: el amor y cómo cantarlo

Incansable, a los 83 años, el cantante y actor decidió despedirse de los escenarios "por país y por lengua" y emprende una gira latinoamericana

Sus raíces armenias lo templaron para sobrevivir a éxodos y desconsuelos. En 50 años de éxito mundial, fue amigo de Frank Sinatra, Jean Cocteau, Ray Charles y Liza Minnelli, protegido de Edith Piaf, seductor empedernido, pero finalmente, hombre de una sola mujer. Charles Aznavour vivió cien vidas y escribió casi mil canciones.

Hoy, a los 83 años, ese fabuloso cantautor a quien la revista Time y el diario The New York Times consagraron como "el artista de variedades del siglo XX" sigue subiendo al escenario con el mismo entusiasmo que en aquella noche de 1955 para su primer concierto en el Olympia de París.

Mientras se prepara para iniciar una nueva gira por América latina, que lo llevará en 15 días a siete ciudades de Brasil, luego al hotel Conrad en Punta del Este, a Buenos Aires y Córdoba y, por último, a Santiago de Chile y Viña del Mar, Aznavour recibió a LA NACION en sus oficinas de París.

Encantador, elegante, enérgico, lleno de proyectos y de una sencillez desarmante, ese pequeño (1,64 m) gigante capaz de hacer soñar a decenas de millones de admiradores se somete con la modestia de un principiante al flash del fotógrafo y a las preguntas más indiscretas. Una persistente molestia en la retina "que lo desestabiliza" y una sordera tenaz son los únicos efectos visibles de una edad que, a su juicio, "sólo le impide moverse como antes en el escenario".

-Hace un tiempo había anunciado su despedida definitiva de la escena. Sin embargo, aquí está, dispuesto a hacer una gira delirante por 12 ciudades en 15 días, con shows de 90 minutos

-En aquel momento, mis deseos de poner punto final eran sinceros. Ya tengo una edad en la que hay que saber partir antes de pasar vergüenza. Después, gracias a Ulla (su esposa desde hace 45 años) me di cuenta de que sería mejor escalonar esos adioses. Decidí, entonces, que lo haría por país y por lengua. Esto es importante porque, con el tiempo, lo que primero se desordena es la memoria. Cada día me resulta más difícil recordar las canciones que canté en inglés o en español.

-De modo que ésta será su última gira en español.

-Así es.

-Sin embargo, con sus orígenes, no debe ser muy difícil hablar en otros idiomas.

-Es cierto. Mi padre [armenio de Georgia] hablaba armenio y ruso. En francés siempre tuvo un acento durísimo. También comprendía el yiddish sin ser judío. En Armenia, todo el mundo habla numerosos idiomas. Mi madre hablaba también el griego y el turco.

-Si tuviera que hacer un balance de estos 50 años de éxito mundial, ¿qué sería lo más importante?

-El amor del público. La notoriedad es mucho menos importante que ese amor. Durante todos estos años, no pasó un solo día sin que me preguntara qué es, en resumen, el éxito.

-¿Y cuál es la respuesta?

-Creo que es el resultado de una alucinación colectiva. En mi caso, hubo gente que creyó rápidamente en mí. Como desde entonces siempre he sido el mismo, la gente se da cuenta. Yo vengo del pueblo y jamás perdí el gusto por las cosas simples. Nunca olvidé de dónde vengo. Yo vi a mi padre subir la colina de Montmartre tirando una carreta. Yo no soy un nuevo rico; soy un antiguo pobre.

-Pero usted también es el resultado de un gigantesco esfuerzo por superarse.

-Sí, para alguien que tuvo que dejar la escuela a los 10 años, debo reconocer que soy un lector voraz. En mi casa, en Ginebra, tengo una enorme biblioteca. He leído todo Guitry, todo Simenon, tres veces Proust La primera vez me pareció aburrido; la segunda, difícil, y la tercera, magnífico.

-Usted ha escrito más de 800 canciones que ha cantado con su voz inconfundible. Sin embargo, da la impresión de que su verdadera pasión es la escritura.

-Es verdad. Si no fuera autor, habría dejado de cantar porque no encontraría lo que busco. Yo corto trajes a medida y después me visto con ellos. También confeccioné trajes para algunas mujeres (Edith Piaf, por ejemplo).

-Escribir una canción de amor para que la cante una mujer no debe ser fácil. Para un hombre debe de ser como convertirse en el enemigo de sí mismo

-[Risas.] Sí. De pronto, el espejo refleja lo que uno es realmente. Es bastante desestabilizador.

-Pero hablábamos de la importancia de las palabras

-Yo colecciono diccionarios, viejos y recientes. En ellos busco con ahínco palabras inusitadas, insólitas, imposibles de encontrar en el lenguaje cotidiano. Esas palabras enriquecen mis canciones. A veces, cuando no encuentro una rima, la invento.

-¿Cuándo trabaja usted?

-Me levanto cada día a las 6 de la mañana, y a las 8 ya estoy sentado en la oficina: la inspiración no cae del cielo: hay que ejercitarla. Es una disciplina. Cada noche, sin excepción, escucho una de mis canciones traducida a otro idioma o bien un texto nuevo que estrenaré en una próxima gira. Pero cada vez me resulta más difícil memorizar. Ese es uno de los problemas de la edad.

-¿Existe la canción perfecta?

-Sí, deben de ser contadas con los dedos de una mano.

-¿Y en su repertorio?

-"Sa jeunesse" (Su juventud); "Hier encore" (Todavía ayer) y "Non, je n ai rien oublié" (No he olvidado nada).

-Escritor, actor de cine, cantautor, músico Si finalmente tuviera que quedarse con una de esas actividades

-Escogería vivir. Amo la vida. Todo me interesa. Todo me atrae. Me gusta la gente, las situaciones nuevas, los lugares insólitos, las nuevas tecnologías, las ideas audaces. El día que pierda esa curiosidad, sólo me quedará la muerte.


En la ruta

Este tramo de la gira de despedida en etapas en la que está embarcado Charles Aznavour comenzará el jueves en San Pablo, para luego actuar en Río de Janeiro, Brasilia, Curitiba y Porto Alegre; de allí viajará a Uruguay, para presentarse el 1° de mayo en el hotel Conrad de Punta del Este; el 3 estará en el Gran Rex porteño y el 8 cerrará en Santiago, Chile, la gira latinaomericana

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