El cine argentino, dispuesto a dar pelea

Publicado en General el 19 de Febrero, 2008, 16:08 por culturartespectaculos2008@yahoo.com.ar

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Lo que viene: muchas propuestas para el año que comienza

El cine argentino, dispuesto a dar pelea

El cine argentino, dispuesto a dar pelea

Entre las películas de 2008 se destaca lo nuevo de Martel, Carri, Burman, Favio, Sorín, Subiela y Doria

La mujer sin cabeza, la nueva película de la cineasta salteña Lucrecia Martel, sobre las consecuencias de un accidente automovilístico 

El cine nacional vive una encrucijada, y quienes navegan en el mar de aguas turbulentas que significa producirlo, distribuirlo y estrenarlo saben que no será fácil encontrar un rumbo seguro tanto para el cine industrial como para el independiente. La cifra abrirá polémicas: 300. No se trata del título de la película norteamericana acerca de la batalla de las Termópilas que el año pasado batió récords de taquilla en todo el mundo. Tal es la cantidad de películas en carpeta, entre aquellas que son un proyecto, que están en preproducción, en rodaje o simplemente esperan una sala de estreno. Sí señor: más de 300 films.

La lista incluye por lo menos una treintena de títulos para ir reservando entradas y comprobar, como se lo viene haciendo en los últimos tiempos, que existe un cine nacional al que es necesario darle una nueva oportunidad, después de la desprotección que lo debilitó por décadas antes de la firma de la legislación que acompaña su crecimiento.

Jorge Alvarez, presidente del Incaa, que viene capitaneando el barco en medio de periódicas tempestades, sale al ruedo con políticas que permitan al cine argentino, finalmente, encaminarse a un mejor destino. En diálogo, explicó que su objetivo inmediato es delinear un plan de marketing que abarque difusión, distribución y exhibición fronteras adentro, que genere una respuesta positiva a la oferta -que crece a contramano de la demanda- en un plazo aceptable. "Hay nichos de mercado a los que hay que prestar más atención", dice Alvarez, en clara referencia a géneros que han sido descuidados. En cuanto al mercado exterior, anticipó que en marzo pondrá en marcha "una suerte de ExportAr del cine", que redireccionará fondos que, según su opinión, el Incaa debe destinar para proyectos que "efectivamente valgan la pena".

Para reservar entradas

Para lo que resta de 2008 ya se anuncian los estrenos de El nido vacío , de Daniel Burman, acerca de un matrimonio que debe reconciliarse con la partida de sus hijos ya mayores, protagonizada por Oscar Martínez y Cecilia Roth, y Leonera , de Pablo Trapero. Este último pone la mirada en una joven mujer y su experiencia como madre y reclusa en una cárcel de mujeres. También se estrenará durante este año Cordero de Dios , con el que Lucía Cedrón vuelve a las heridas de la última dictadura militar, temática que también tocará Mariana Arruti ( Trelew ) con su documental Detrás del silencio .

Albertina Carri volverá al ruedo con La rabia , su historia de la violencia que acaba de ser presentada en Berlín, y también lo harán Alberto Lecchi con El frasco y Paula Hernández con Lluvia , que protagonizan Valeria Bertucelli y Ernesto Alterio. Asimismo, este año llegará a las salas la comedia romántica Un novio para mi mujer, de Juan Taratuto, con Adrián Suar y la propia Bertucelli . Uno de los regresos de mayor impacto quizá sea el de Jorge Polaco con Arroz con leche , protagonizada por Isabel Sarli, la diva argentina que Diego Curubeto eligió para su esperado documental Carne sobre carne .

2008 también dará a conocer Una semana solos , de Celina Murga; Fontana, la frontera interior , en la que Juan Bautista Stagnaro recompone la vida del teniente coronel Luis Jorge Fontana, fundador de la ciudad de Formosa; El vestido , de Paula de Luque; El último verano de la Boyita , de Julia Solomonoff, y La mujer sin cabeza , de Lucrecia Martel, acerca de una mujer enfrentada a las consecuencias de un accidente en la ruta. También serán de la partida Aniceto , la remake danzada de El romance del Aniceto y la Francisca , nuevamente dirigida por Leonardo Favio, y el esperado Café de los maestros, de Miguel Kohan, entre otros.

Esperan su turno

En un gimnasio del barrio de Belgrano, Rodrigo de la Serna se entrena para convertirse -en octubre, una vez conseguidos los bíceps y tríceps suficientes- en el peso pesado Oscar Natalio "Ringo" Bonavena, protagonista de la película que lleva como título sólo su apodo, respaldado por Underground (la productora de Sebastián Ortega) que dirigirá Carlos Sorín. Antes, en marzo, el autor de Historias mínimas , El perro y El camino de San Diego rodará en Corrientes Agua que brilla , una nueva road movie en la que, como es su costumbre, reunirá actores de hecho con profesionales.

Pero con Ringo no se agotan los proyectos en proceso de realización: este año se filmarían además Tuya , de Alejandro Doria, según el exitoso relato de Claudia Piñeyro; La pregunta de tus ojos , con la que Juan José Campanella regresaría a la dirección cinematográfica tras un paréntesis de cuatro años; Rehén de ilusiones , de Eliseo Subiela (que aún tiene pendiente el estreno de la muy audaz No mires para abajo ), y El niño pez , dirigida por Lucía Puenzo, que viene de ganar el Zootropo y el Goya de las academias de cine argentina y española con XXY .

Quizá Marcelo Piñeyro concrete en 2008, finalmente, su demorada Un tango arde en Manhattan , con Pablo Echarri. En cuanto a documentales, seguramente se conocerán en el transcurso de estos meses Los hombres que están solos y esperan , de Pino Solanas, y El país del diablo, de Andrés Di Tella.



Un café para el recuerdo

Finalmente, este año se conocerá Café de los maestros, de Miguel Kohan (en la foto, la recordada Lágrima Ríos y Aníbal Arias), largometraje que resume las más de 150 horas registradas acerca de la memoria del tango y su presente, en el que también participan Nelly Omar y Carlos Lizzari, entre otros.

La rabia, de Albertina Carri, se estrenará en nuestro país luego de su paso por el festival de Berlín

Las muchas razones de un curioso presente

Es cierto: el cine argentino, casi en su totalidad, depende ineludiblemente del apoyo que le da el Estado, a través de créditos o subsidios, que tienen que ver con una calificación a priori cualitativa y a posteriori cuantitativa. Quiere decir que antes de filmarse una película puede obtener un premio, merecer un subsidio o beneficiarse con un crédito blando. Que después de estrenada, la cantidad de público alcanzada le permitirá subsidios extras, como la "recuperación industrial" y algunos otros beneficios concernientes a su pase a medios electrónicos. La cuenta es sencilla: una película de bajo presupuesto puede requerir una inversión de medio millón de dólares; una de alto presupuesto, de un millón o más.

Esta realidad implica que para recuperar lo invertido una película pequeña requeriría ser vista por no menos de 500.000 espectadores. Ni hablar de la cantidad de público que deberían convocar películas como Roma , Luna de Avellaneda, El aura o La señal para cerrar sus cuentas. Ni sumando su edición en DVD, su pase por TV (la mayoría termina en Canal 7 gracias a un convenio con el Incaa por un valor respetable pero magro en comparación a los que la TV privada paga por los films norteamericanos) o su venta en el exterior podrían cerrar los números por sí solos, como ocurre en países del mundo con producción de cine fuera de la hegemonía de Hollywood. De no existir estas ventajas, los cines nacionales desaparecerían aquí, en España, en Francia y en Alemania.

Que el cine no responda ocasionalmente a la idea de diversidad de géneros o que el público local no preste atención a muchas de esas películas está fuera del alcance de cualquier legislación que asegure, precisamente, variedad, calidad y taquilla. Una carta de Alex de la Iglesia publicada en el diario madrileño El País a propósito de los palos de algunos españoles al cine local por la baja en la concurrencia durante 2007 puede ser adaptada a lo que ocurre aquí.

Según el autor de Crimen ferpecto, "a todos nos gustaría poder ser igual de previsibles que Piratas del Caribe 3, pero no podemos porque necesitaríamos aumentar nuestro presupuesto unas cien veces para rodarla y quinientas veces para promocionarla. Sin embargo, luego competimos en igualdad de condiciones y Jack Sparrow nos saca de los cines porque necesita nada menos que ochocientas cincuenta pantallas".

El hecho de que año tras año la producción audiovisual argentina crezca habla de la necesidad de canalizar por esta vía lo que por mucho tiempo estaba reservado a privilegiados. La tecnología avanza más rápido que las legislaciones, que, además, nunca pueden ser mágicas. ¿Y ahora? Los jóvenes que salen de las muchas escuelas de cine se desesperan por filmar su primer largometraje en el soporte que fuere. Después quieren estrenarlos y como las bocas de salida son pocas, se pelean, a veces con razón, con distribuidores, exhibidores y hasta con el mismo Incaa. Quieren mostrar lo suyo, y a veces sólo en esas salas donde creen que tendrán mejor respuesta.

Que en 2008 estén terminados, en rodaje o a punto de rodarse más de 300 largometrajes que aspiran a tener en estreno en una sala comercial es un signo de los tiempos. Pero el parque es pequeño, y aun si fuese grande tampoco daría abasto para tanta oferta. Obvio: es mejor 300 que nada porque, como opinan muchos cineastas, algo bueno tiene que surgir de tanta propuesta. La inquietud por lo que ocurrirá con el cine argentino en esta transición tan decisiva para el cine mundial está sobre la mesa y dará que hablar. Y discutir.

Jorge Román y Daniel Valenzuela en La león, de Santiago Otheguy

PROPUESTA PUBLICITARIA DE "TODO CASTING 2008"

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