PEPE SORIANO “SOY ARGENTINO”

Publicado en General el 1 de Febrero, 2008, 10:03 por culturartespectaculos2008@yahoo.com.ar

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AUTENTICO OBRERO DE LA ESCENA, “NO SE LA CREYO” CUANDO TRIUNFO EN EUROPA
PEPE SORIANO “SOY ARGENTINO”
Es uno de nuestros intérpretes más afiatados y prestigiosos. Un maestro que da clases sin proponérselo. Su vida transcurrió, siempre, actuando


VIVE EN LA MISMA CASA QUE NACIO, EN EL BARRIO DE COLEGIALES. UN PERFECTO NOSTALGICO ARGENTINO.

Pepe Soriano ha vuelto a los escenarios porteños con Visitando al Sr. Green, junto a Jorge Schubert se presenta en el Paseo La Plaza, pero su nombre se vincula a los mejores títulos de la escena y el cine nacional desde algo más de medio siglo.
Desde No habrá más penas ni Olvidos, La Patagonia Rebelde o La Nona, hasta su muy celebrado unipersonal El loro Calabrés, son pocos los rincones del país en los que no se lo haya visto actuando o filmando.
Y como corolario de una carrera de gran profesionalismo fue elegido en España para personificar en cine nada menos que al dictador Francisco Franco.

Faltaba Pepe

“Fue muy curioso -comentó el actor-, tenían todo para hacer la película: la plata, el libro, pero no tenían al actor para hacer a Franco. Probaron a muchas figuras pero ninguno los conformaba, hasta que la que era mi representante en aquel momento les llevó un video mío y dijeron: ‘Es éste’”.
Su paso por España le permitió mostrarse tanto en cine como en los teatros madrileños con similar éxito pero, sin embargo, a pesar de las posibilidades laborales que surgieron en Europa no tardó en regresar.
“No me quedé porque soy argentino -declaró con tono casi fatalista-. Sigo viviendo en Colegiales, en la misma casa que era de mis viejos. Reconozco que algo crecí, pero en algún lugar sigo siendo aquel que era”.
“Ahora, a lo mejor, vuelvo a hacer algo en Madrid, pero el problema de allá es que cuando no estás no existís”, agregó.
Sin embargo, la situación europea se ha tornado en cierto sentido favorable para Soriano.

El tiempo y el teatro

“Ahora, los grandes actores españoles, empezando por Fernando Fernán Gómez, Fernando Rey, Paco Raval o Alfredo Landa, han desaparecido o ya no trabajan. Eran maravillosos -aseveró- pero se han quedado sin actores mayores. Incluso está entrando en esa categoría José Sacristán, que es más joven, pero no tienen muchos actores de calidad probada. Así que se abre una posibilidad”.
Mirando hacia atrás se sorprende de tanta historia vivida. “Cuánto tiempo ha pasado y cuánto le debo -se admiró-. Mi vida le debo”.
“El teatro me dio el lugar que yo quería tener -aseguró convencido-, no se lo debo a la televisión ni al cine. El teatro me dio solidez. Hoy, después de 55 años, dando por tierra con esa versión de que si no estás en pantalla no existís, todavía estoy en un teatro y viene gente a verme”.
En cine, sus últimas participaciones han sido en A través de tus Ojos, filmada en Nueva York, y El Brindis, rodada en Chile y no estrenada aún en la Argentina.
Sin duda, con los años se ha vuelto más selectivo y él mismo lo reconoce: “Soy pesado como yo solo, a veces no me aguanto a mí mismo. Me mandaron un libro con un lenguaje plagado de malas palabras y yo pensé que Cervantes no escribía así, Miller tampoco, ni Beckett”.

Cómo se dice

“Otro me mandó un libro y me dijo que pensó el personaje para mí, pero agregó que lo único que le faltaba era conseguir la plata. Yo tenía ganas de decirle: ‘Tengo la intención de filmar ahora en Estados Unidos con Al Pacino, solamente me falta que Al Pacino me conozca, que me llame y que me pague’”, contó entre sonrisas.
Sin embargo, se apresuró a aclarar que “hay 12.000 estudiantes de cine, más que en toda Europa y está muy bien, porque en esa cantidad va a surgir la calidad, sólo hay que darles tiempo”.
“La gente no lo sabe pero he hecho muchas cosas acompañando a jóvenes directores, he puesto el hombro. Ahora soy un hombre grande y puedo seguir poniendo el hombro, pero quiero que me respeten en el trato”.

Pepe Soriano ha vuelto a los escenarios porteños con Visitando al Sr. Green, junto a Jorge Schubert se presenta en el Paseo La Plaza, pero su nombre se vincula a los mejores títulos de la escena y el cine nacional desde algo más de medio siglo.
Desde No habrá más penas ni Olvidos, La Patagonia Rebelde o La Nona, hasta su muy celebrado unipersonal El loro Calabrés, son pocos los rincones del país en los que no se lo haya visto actuando o filmando.
Y como corolario de una carrera de gran profesionalismo fue elegido en España para personificar en cine nada menos que al dictador Francisco Franco.

Faltaba Pepe

“Fue muy curioso -comentó el actor-, tenían todo para hacer la película: la plata, el libro, pero no tenían al actor para hacer a Franco. Probaron a muchas figuras pero ninguno los conformaba, hasta que la que era mi representante en aquel momento les llevó un video mío y dijeron: ‘Es éste’”.
Su paso por España le permitió mostrarse tanto en cine como en los teatros madrileños con similar éxito pero, sin embargo, a pesar de las posibilidades laborales que surgieron en Europa no tardó en regresar.
“No me quedé porque soy argentino -declaró con tono casi fatalista-. Sigo viviendo en Colegiales, en la misma casa que era de mis viejos. Reconozco que algo crecí, pero en algún lugar sigo siendo aquel que era”.
“Ahora, a lo mejor, vuelvo a hacer algo en Madrid, pero el problema de allá es que cuando no estás no existís”, agregó.
Sin embargo, la situación europea se ha tornado en cierto sentido favorable para Soriano.

El tiempo y el teatro

“Ahora, los grandes actores españoles, empezando por Fernando Fernán Gómez, Fernando Rey, Paco Raval o Alfredo Landa, han desaparecido o ya no trabajan. Eran maravillosos -aseveró- pero se han quedado sin actores mayores. Incluso está entrando en esa categoría José Sacristán, que es más joven, pero no tienen muchos actores de calidad probada. Así que se abre una posibilidad”.
Mirando hacia atrás se sorprende de tanta historia vivida. “Cuánto tiempo ha pasado y cuánto le debo -se admiró-. Mi vida le debo”.
“El teatro me dio el lugar que yo quería tener -aseguró convencido-, no se lo debo a la televisión ni al cine. El teatro me dio solidez. Hoy, después de 55 años, dando por tierra con esa versión de que si no estás en pantalla no existís, todavía estoy en un teatro y viene gente a verme”.
En cine, sus últimas participaciones han sido en A través de tus Ojos, filmada en Nueva York, y El Brindis, rodada en Chile y no estrenada aún en la Argentina.
Sin duda, con los años se ha vuelto más selectivo y él mismo lo reconoce: “Soy pesado como yo solo, a veces no me aguanto a mí mismo. Me mandaron un libro con un lenguaje plagado de malas palabras y yo pensé que Cervantes no escribía así, Miller tampoco, ni Beckett”.

Cómo se dice

“Otro me mandó un libro y me dijo que pensó el personaje para mí, pero agregó que lo único que le faltaba era conseguir la plata. Yo tenía ganas de decirle: ‘Tengo la intención de filmar ahora en Estados Unidos con Al Pacino, solamente me falta que Al Pacino me conozca, que me llame y que me pague’”, contó entre sonrisas.
Sin embargo, se apresuró a aclarar que “hay 12.000 estudiantes de cine, más que en toda Europa y está muy bien, porque en esa cantidad va a surgir la calidad, sólo hay que darles tiempo”.
“La gente no lo sabe pero he hecho muchas cosas acompañando a jóvenes directores, he puesto el hombro. Ahora soy un hombre grande y puedo seguir poniendo el hombro, pero quiero que me respeten en el trato”.

Pepe Soriano ha vuelto a los escenarios porteños con Visitando al Sr. Green, junto a Jorge Schubert se presenta en el Paseo La Plaza, pero su nombre se vincula a los mejores títulos de la escena y el cine nacional desde algo más de medio siglo.
Desde No habrá más penas ni Olvidos, La Patagonia Rebelde o La Nona, hasta su muy celebrado unipersonal El loro Calabrés, son pocos los rincones del país en los que no se lo haya visto actuando o filmando.
Y como corolario de una carrera de gran profesionalismo fue elegido en España para personificar en cine nada menos que al dictador Francisco Franco.

Faltaba Pepe

“Fue muy curioso -comentó el actor-, tenían todo para hacer la película: la plata, el libro, pero no tenían al actor para hacer a Franco. Probaron a muchas figuras pero ninguno los conformaba, hasta que la que era mi representante en aquel momento les llevó un video mío y dijeron: ‘Es éste’”.
Su paso por España le permitió mostrarse tanto en cine como en los teatros madrileños con similar éxito pero, sin embargo, a pesar de las posibilidades laborales que surgieron en Europa no tardó en regresar.
“No me quedé porque soy argentino -declaró con tono casi fatalista-. Sigo viviendo en Colegiales, en la misma casa que era de mis viejos. Reconozco que algo crecí, pero en algún lugar sigo siendo aquel que era”.
“Ahora, a lo mejor, vuelvo a hacer algo en Madrid, pero el problema de allá es que cuando no estás no existís”, agregó.
Sin embargo, la situación europea se ha tornado en cierto sentido favorable para Soriano.

El tiempo y el teatro

“Ahora, los grandes actores españoles, empezando por Fernando Fernán Gómez, Fernando Rey, Paco Raval o Alfredo Landa, han desaparecido o ya no trabajan. Eran maravillosos -aseveró- pero se han quedado sin actores mayores. Incluso está entrando en esa categoría José Sacristán, que es más joven, pero no tienen muchos actores de calidad probada. Así que se abre una posibilidad”.
Mirando hacia atrás se sorprende de tanta historia vivida. “Cuánto tiempo ha pasado y cuánto le debo -se admiró-. Mi vida le debo”.
“El teatro me dio el lugar que yo quería tener -aseguró convencido-, no se lo debo a la televisión ni al cine. El teatro me dio solidez. Hoy, después de 55 años, dando por tierra con esa versión de que si no estás en pantalla no existís, todavía estoy en un teatro y viene gente a verme”.
En cine, sus últimas participaciones han sido en A través de tus Ojos, filmada en Nueva York, y El Brindis, rodada en Chile y no estrenada aún en la Argentina.
Sin duda, con los años se ha vuelto más selectivo y él mismo lo reconoce: “Soy pesado como yo solo, a veces no me aguanto a mí mismo. Me mandaron un libro con un lenguaje plagado de malas palabras y yo pensé que Cervantes no escribía así, Miller tampoco, ni Beckett”.

Cómo se dice

“Otro me mandó un libro y me dijo que pensó el personaje para mí, pero agregó que lo único que le faltaba era conseguir la plata. Yo tenía ganas de decirle: ‘Tengo la intención de filmar ahora en Estados Unidos con Al Pacino, solamente me falta que Al Pacino me conozca, que me llame y que me pague’”, contó entre sonrisas.
Sin embargo, se apresuró a aclarar que “hay 12.000 estudiantes de cine, más que en toda Europa y está muy bien, porque en esa cantidad va a surgir la calidad, sólo hay que darles tiempo”.
“La gente no lo sabe pero he hecho muchas cosas acompañando a jóvenes directores, he puesto el hombro. Ahora soy un hombre grande y puedo seguir poniendo el hombro, pero quiero que me respeten en el trato”.

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