Rod Stewart, un caballero de fina estampa

Publicado en General el 13 de Enero, 2008, 10:16 por culturartespectaculos2008@yahoo.com.ar

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PRESENTA

Rod Stewart, un caballero de fina estampa

Convertido en la voz del nuevo siglo, el cantante se prepara para cantar en Vélez, el 11 de abril

 

Se lo nota distendido, tan relajado como alguien llamado Rod Stewart pueda estarlo. Pasó unas vacaciones en su casa en Francia, acaba de celebrar su cumpleaños número 63 y ya está listo para iniciar el 18 de febrero en Nueva Zelanda el tour de Still the Same... Great Rock Classics of Our Time , su álbum más reciente, donde repasa una serie de clásicos del rock de la misma manera que antes lo hizo con los cuatro volúmenes de canciones norteamericanas imperecederas. El 11 de abril próximo, esta gira tendrá su parada porteña y las más de 15 mil entradas ya vendidas por estos lares hablan por sí solas de la expectativa por ver al cantante.

Distendido y sonriente, pícaro y cómplice también, Mr. Stewart llega del otro lado de la línea telefónica, listo para repasar su extensa carrera, ésa que estuvo al borde de la extinción a fines de los 90 y que, en el siglo XXI alcanzó un nuevo e inesperado brillo con la serie de discos The Great American Songbook .

Pocos cantantes han logrado, como el bueno de Roderick David Stewart, convivir con su mito, tomar distancia de él y mirarlo a la cara para contemplar su creación. Ambos nacieron el 10 de enero de 1945 en Londres, pero mientras uno simplemente asomaba al mundo, el otro sobrevivía a una bomba alemana V-2. Sin embargo, el mayor impacto llegaría a sus oídos una década más tarde y tendría otro nombre explosivo: rock and roll.

"Mis hermanos me hacían escuchar música y recuerdo como si fuera hoy el día en que mi hermano mayor me hizo escuchar a Bill Haley & His Comets. Tendría, probablemente, 10 u 11 años y fue decisivo para que me interesara por la nueva música", cuenta Stewart, que acepta con gusto la invitación a pasear por distintas etapas de su vida.

Tras Human , su álbum de 2001, este hijo de escoceses logró rescatar su carrera de la mano del productor Clive Davis. La idea fue sencilla: tomar un puñado de canciones norteamericanas "de ayer y siempre" y entregarlas a una garganta macerada en buen whisky que creció y maduró con el rock, el blues y el folk y que más tarde se extravió con la música disco y las baladas almibaradas. Resultado: se convertiría en la nueva voz y al primer álbum le seguirían tres más, retornando luego con elegancia al rock con el mismo plan trazado con Davis: Still the Same... Great Rock Classics of Our Time .

"En realidad, es un proyecto que nació en mi cabeza hace más de veinte años -explica Stewart-. Era una necesidad que tenía y Clive Davis fue quien me impulsó a llevarla a cabo. Yo crecí en Inglaterra escuchando música norteamericana y me llevó años reencontrarme con muchas de esas canciones que escuchaba por la radio. Lo increíble es que aun realizando cuatro álbumes, todavía quedó material afuera. Y ni hablar de los clásicos del rock."

Para el autor de "Maggie May", poner su voz al servicio de canciones de otros no es nada nuevo. Así lo hizo en su primer disco en solitario con "Street Fighting Man", de los Rolling Stones, cuando aún militaba en las filas de los Faces o, un par de trabajos más tarde, con su emotiva versión de "Tomorrow Is a Long Time", de Bob Dylan. "Las grandes canciones siempre fueron mi debilidad y ya tuve una reunión con Clive Davis para ver cómo seguíamos. Sin embargo, creo que después de que finalice la gira llegará la hora de grabar un disco con temas nuevos."

Aquella frase, "demasiado viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir", no se ajusta a la actualidad del cantante, quien retornó al rock tras pasar la barrera de los 60 años y en la gira que lo traerá por segunda vez a Buenos Aires (la primera fue en enero de 1989) revisitará un buen puñado de sus gemas de fines de los 60 y la década del 70. "Siempre se piensa que el rock es una música exclusiva para la gente joven, como si una vez que pasás esa etapa de la vida ya no podés estar relacionado con él -desmitifica Stewart-. En mi caso no hay una fórmula, crecí con el rock y me hace muy bien seguir escuchándolo y cultivándolo".

-Con Long John Baldry diste tus primeros pasos firmes, a mediados de los 60. ¿Qué recuerdos tenés de él?

- Baldry fue muy importante para mi carrera, fue mi mentor. El me dio todos los instrumentos, toda la información que necesitaba para desempeñarme en este negocio. Fue un guía para mí y también lo fue para muchos de los músicos de mi generación. Me ayudó a no perderme, a seguir un camino. Era un hombre muy cálido y dulce.

Cuando habla de Baldry, Stewart se emociona hasta caer en repetidos agradecimientos hacia el cantante británico que lo impulsó mucho antes de que se destacara como cantante del Jeff Beck Group, primero y The Faces, más tarde. Para estos dos grupos, en cambio, los recuerdos serán muy distintos.

-Más allá de tu larga trayectoria como solista muchos recuerdan a los Faces y, en las notas, es casi una obligación referirse a ese período, ¿no?

-Es que realmente fue una gran banda y nos divertimos muchísimo juntos. Creo que luego del período con ellos (Ron Wood, Ian McLagan, Ronnie Lane y Keny Jones), pocas veces terminé tan borracho como en aquella época. Fue una banda muy creativa, pero mis recuerdos más memorables tienen que ver con lo bien que la pasábamos juntos. Fue una etapa en la que nos liberamos y nos permitimos hacer lo que sentíamos.

-Llevás muchos años...

(Interrumpe). -¡Muchísimos! Demasiado tiempo en este negocio. Por suerte pude cumplir muchos sueños: Jeff Beck Group, Faces, mi carrera solista. ¡Tuve una buena vida! Soy un tipo con suerte, pude vivir todo este tiempo gracias a la música.

-Bueno, también debe haber algún recuerdo desagradable...

-No, no... No es que no los haya, sino que cuando uno logra tanto éxito con su carrera no tiene por qué ponerse a pensar en qué es lo que hubiera cambiado o hecho distinto o, simplemente, qué es lo que no le hubiese gustado vivir. Sería injusto verlo de esa manera.

-Tu pasión por el fútbol te llevó a invertir en un club hace muchos años. No volverías a caer en esa tentación. ¿No?

-El fútbol es una de mis pasiones y me gusta mucho verlo, pero invertir mi dinero en el tema, no. Ese sí fue un error y tomé nota.

-Otra de tus pasiones son las mujeres rubias. Con algunas te casaste, con otras no y hasta te vincularon con las que nunca estuviste...

-¡Es cierto! Me siguen gustando las rubias, son mi perdición. Pero también me di el placer de conocer otros sabores. Es como con la música, empecé en el rock, me fui de él y ahora volví con toda mi energía.

-Woody Allen dijo una vez que el sexo entre dos personas es divertido pero entre cinco es fantástico.

-¿Entre cinco? ¡No lo probé nunca!

 

Temporada de visitas ilustres

Rod Stewart, Bob Dylan y Iron Maiden componen el trío de visitas ilustres que ya están marcadas con rojo en el calendario porteño. Dylan se presentará el 15 de marzo en el estadio Vélez, el mismo estadio que el 11 de abril recibirá a Stewart (venta de entradas por el 4000-2800 y www.topshow.com.ar ). El metal clásico de Iron Maiden desembarcará en Ferro el 7 de marzo.

Pero el comienzo de la temporada 2008 ya tiene a varios nombres más confirmados. El primero será el sueco, hijo de argentinos, José González, que el 27 de enero volverá a presentarse en La Trastienda, el mismo espacio en el que debutó en Buenos Aires en 2007. El 2 de febrero, en The Roxy Club, tocará Ozomatli, mientras que el 22 del mismo mes actuará My Chemical Romance, pero en la cancha de Ferro.

Para marzo, además de Iron Maiden y Dylan, se espera la nueva visita de los portorriqueños Calle 13, que cantarán el primer día del mes en el Luna Park. El 8, en tanto, debutarán en suelo porteño los neoyorquinos Interpol (en el teatro Gran Rex) y se realizará una nueva cumbre de música electrónica, la South American Music Conference.

Entre los rumores que se escuchan con fuerza para los meses siguientes, suenan con insistencia The Cure (se presentarían en el Quilmes Rock) y los canadienses de Rush. También están pendiente de confirmación los shows gratuitos que organizará la Fundación Alas y que tendría a Buenos Aires entre sus sedes.

 

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